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IDEAS PRÁCTICAS · ASIMOV INGENIERÍA

9. Errores comunes al crear agentes inteligentes y cómo evitarlos

Descubre los errores más frecuentes al desarrollar agentes de inteligencia artificial, desde instrucciones poco claras y herramientas mal configuradas hasta problemas de memoria, seguridad y autonomía, y aprende cómo evitarlos para construir agentes más confiables y eficientes.

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Después de aprender qué son los agentes de IA, cómo razonan, qué niveles de autonomía pueden tener, cómo utilizan herramientas, cómo funciona su memoria, cómo construir uno desde cero, qué frameworks existen y cómo escribir mejores prompts, llega una parte fundamental del desarrollo: entender qué puede salir mal.

Crear un agente de inteligencia artificial no consiste simplemente en conectar un modelo de lenguaje con algunas herramientas y darle permiso para utilizarlas. Un agente puede parecer funcional durante una primera prueba y, sin embargo, presentar errores cuando recibe instrucciones diferentes, cuando una herramienta falla, cuando la información disponible es insuficiente o cuando debe tomar decisiones durante un proceso más largo.

Comprender estos problemas es especialmente importante para quienes están comenzando a desarrollar agentes. Muchos errores no aparecen porque el modelo de IA sea incapaz de realizar una tarea, sino porque la arquitectura, las instrucciones, las herramientas o los mecanismos de control no están correctamente diseñados.

En este artículo veremos los errores más comunes al crear agentes inteligentes y, sobre todo, cómo evitarlos. El objetivo no es solamente conseguir que un agente funcione, sino construir sistemas más predecibles, seguros y fáciles de mantener.

1. Crear un agente sin definir claramente su objetivo

Uno de los primeros errores ocurre incluso antes de escribir código: comenzar a construir un agente sin tener claro qué problema debe resolver.

Es común pensar que un buen agente debe ser capaz de hacer muchas cosas. Por ejemplo, responder preguntas, buscar información, consultar bases de datos, enviar correos, ejecutar código y controlar dispositivos. Aunque técnicamente puede ser posible, esto no significa que sea una buena arquitectura.

Un agente funciona mejor cuando tiene un objetivo concreto.

Por ejemplo, en lugar de crear un agente genérico que "ayude a los empleados de una empresa", podemos definir uno que tenga como objetivo consultar el estado de dispositivos IoT y generar un reporte cuando detecte valores fuera de los límites establecidos.

Esta definición cambia completamente el diseño del sistema. Ahora podemos determinar qué información necesita, qué herramientas debe utilizar y qué acciones tiene permitido ejecutar.

Un objetivo demasiado amplio también dificulta las pruebas. Si el agente puede hacer cualquier cosa, será complicado determinar si realmente está funcionando correctamente.

Por eso, antes de programar conviene responder tres preguntas: qué debe hacer el agente, qué información necesita y qué resultado esperamos obtener.

2. Darle demasiadas herramientas

Los agentes pueden utilizar herramientas para ampliar sus capacidades. Como vimos anteriormente, estas herramientas pueden permitirles consultar APIs, realizar búsquedas, acceder a bases de datos, ejecutar código o interactuar con otros sistemas.

Sin embargo, agregar más herramientas no siempre hace que un agente sea mejor.

Si un agente tiene acceso a veinte herramientas cuando solamente necesita tres, aumenta la posibilidad de que seleccione una herramienta incorrecta o que intente utilizar una herramienta cuando no es necesario.

También aumenta la superficie de riesgo. Una herramienta que puede modificar información en una base de datos es mucho más delicada que una herramienta que solamente permite consultar información.

Una buena práctica consiste en proporcionar al agente solamente las herramientas que necesita para cumplir su objetivo.

Por ejemplo, un agente encargado de consultar información sobre inventario podría necesitar una herramienta de lectura de base de datos, pero probablemente no necesita permisos para eliminar registros, modificar usuarios o ejecutar comandos del sistema.

Menos herramientas bien diseñadas pueden producir mejores resultados que una gran colección de herramientas sin restricciones.

3. Escribir instrucciones demasiado ambiguas

Otro problema muy frecuente aparece en el prompt del agente.

Decirle simplemente:

"Analiza los datos y toma la mejor decisión."

parece sencillo, pero deja demasiadas preguntas sin responder.

¿Qué significa "mejor decisión"? ¿Qué datos debe analizar? ¿Qué condiciones debe considerar? ¿Qué acciones puede realizar? ¿Qué debe hacer si la información es insuficiente?

Un agente necesita instrucciones suficientemente claras para reducir la cantidad de interpretaciones posibles.

Una instrucción mejor podría indicar que debe revisar determinados valores, compararlos con límites definidos y, cuando encuentre una condición anormal, generar una alerta sin modificar ningún dato.

Esto no significa que todos los prompts tengan que ser enormes. Un prompt excesivamente largo también puede ser difícil de mantener. Lo importante es que las reglas relevantes estén claramente definidas.

Las instrucciones deben establecer principalmente el objetivo, las herramientas disponibles, las condiciones para utilizarlas, las restricciones y el formato esperado de los resultados.

4. Esperar que el prompt resuelva problemas de programación

El prompt es una parte importante de un agente, pero no puede sustituir una arquitectura correctamente programada.

Este error aparece cuando se intenta solucionar mediante instrucciones algo que realmente debería controlarse mediante código.

Por ejemplo, podemos escribir en el prompt:

"El agente nunca debe eliminar información importante."

Sin embargo, si la herramienta proporcionada al agente tiene directamente permisos para eliminar registros, estamos confiando demasiado en que el modelo interprete correctamente la instrucción.

Una arquitectura más segura puede impedir técnicamente esa acción.

El principio es sencillo: las reglas críticas no deberían depender exclusivamente del modelo de IA.

Si una acción es peligrosa, podemos limitarla desde el código. Si un valor debe estar dentro de un rango específico, podemos validarlo mediante programación. Si una operación necesita autorización humana, podemos obligar al sistema a solicitarla.

El prompt orienta al agente, mientras que el software puede imponer restricciones.

5. No validar las respuestas del agente

Los modelos de IA pueden producir respuestas incorrectas, incompletas o inesperadas.

Por eso, otro error común consiste en tomar automáticamente todo lo que produce el agente como si fuera verdadero.

Supongamos que un agente analiza información de sensores y concluye que un dispositivo presenta una temperatura de 120 °C. Antes de ejecutar una acción, el sistema debería comprobar si ese valor es realmente posible y si corresponde con los datos recibidos.

Las validaciones pueden ser muy sencillas.

Podemos comprobar que un número se encuentre dentro de un rango, que una respuesta tenga determinados campos, que una dirección de correo tenga un formato válido o que una operación solicitada esté permitida.

Cuando el resultado de un agente va a producir una acción real, estas comprobaciones adquieren todavía más importancia.

Un agente puede tomar decisiones, pero el sistema debe verificar las decisiones que puedan tener consecuencias importantes.

6. No controlar los errores de las herramientas

Un agente depende de las herramientas que utiliza. Si una API deja de responder, una base de datos no está disponible o una página web cambia, el agente puede encontrarse con información incompleta.

Un sistema mal diseñado puede interpretar ese fallo como si simplemente no existieran resultados.

Por ejemplo, imaginemos que un agente consulta una API para obtener el precio de un producto. La API falla y devuelve un error. Si el agente interpreta la ausencia de información como "el producto cuesta cero", el sistema podría tomar una decisión completamente incorrecta.

Por eso, las herramientas deben comunicar claramente sus errores.

El agente debe poder distinguir entre situaciones como "no se encontró información", "la herramienta falló", "la solicitud no tiene permisos" y "la información recibida es válida".

También es recomendable establecer mecanismos de reintento cuando tenga sentido. Una conexión temporalmente interrumpida no necesariamente significa que la operación haya fallado definitivamente.

7. Permitir que el agente actúe sin límites

La autonomía es una de las características más interesantes de los agentes de IA, pero también una de las que requiere mayor cuidado.

Un agente que solamente genera una respuesta tiene un nivel de riesgo relativamente limitado. En cambio, un agente que puede enviar correos, modificar archivos, realizar compras, cambiar configuraciones o controlar dispositivos puede generar consecuencias reales.

Por eso es importante definir límites de autonomía.

No todas las acciones deberían ejecutarse automáticamente.

Podemos establecer diferentes niveles. Algunas acciones pueden realizarse sin intervención humana; otras pueden requerir confirmación; y las operaciones más delicadas pueden estar completamente prohibidas.

Por ejemplo, un agente podría preparar un correo automáticamente, pero solicitar aprobación antes de enviarlo.

Este modelo permite aprovechar la automatización sin entregar control absoluto al sistema.

8. No tener memoria bien diseñada

En artículos anteriores vimos que la memoria permite que un agente conserve información y la utilice posteriormente.

Sin embargo, guardar absolutamente todo también puede convertirse en un problema.

Una memoria mal diseñada puede acumular información innecesaria, recuperar datos irrelevantes o incluso introducir información antigua que ya no debería utilizarse.

Por ejemplo, un agente encargado de atención al cliente podría recuperar una dirección antigua de un usuario y utilizarla como si fuera la actual.

Por esta razón, la memoria debe tener reglas.

Es importante decidir qué información se almacena, cuánto tiempo debe conservarse, cómo se actualiza y bajo qué condiciones debe recuperarse.

También debemos distinguir entre información temporal e información permanente.

El contexto de una conversación puede ser útil durante unos minutos, mientras que una preferencia del usuario podría necesitar conservarse durante mucho más tiempo.

Una buena memoria no significa recordar todo. Significa recordar la información correcta en el momento correcto.

9. Crear agentes demasiado complejos desde el principio

Otro error habitual es intentar comenzar directamente con un agente extremadamente avanzado.

Por ejemplo, alguien puede querer construir desde el primer día un sistema con varios agentes especializados, memoria vectorial, múltiples APIs, ejecución de código, búsqueda web, procesamiento de documentos y automatización externa.

El problema es que cuando algo falla resulta difícil saber dónde está el problema.

¿Falló el modelo?

¿Falló el prompt?

¿Falló la herramienta?

¿Falló la memoria?

¿Falló la comunicación entre agentes?

Una estrategia mucho más recomendable es comenzar con una versión mínima.

Primero podemos construir un agente capaz de recibir una solicitud y producir una respuesta. Después podemos agregar una herramienta. Posteriormente podemos añadir memoria y finalmente integrar sistemas externos.

Esta evolución permite comprobar cada componente antes de introducir el siguiente.

En ingeniería de software existe una idea muy útil para este proceso: construir, probar y mejorar de forma incremental.

10. No probar el agente con situaciones diferentes

Un agente puede funcionar perfectamente durante una demostración y fallar cuando se enfrenta a una solicitud inesperada.

Por eso no basta con realizar una única prueba.

Si estamos desarrollando un agente para atención al cliente, por ejemplo, debemos probar preguntas normales, preguntas ambiguas, información incorrecta, solicitudes fuera de sus capacidades y casos en los que falten datos.

También debemos probar qué sucede cuando una herramienta falla.

Las pruebas deben intentar encontrar las situaciones en las que el agente toma decisiones equivocadas.

Una estrategia útil consiste en crear un conjunto de casos de prueba y utilizarlo cada vez que modificamos el agente.

Esto permite comparar resultados y detectar regresiones.

El objetivo no es demostrar que el agente funciona en un caso concreto, sino comprobar que continúa funcionando correctamente cuando las condiciones cambian.

11. No registrar lo que hace el agente

Cuando un agente ejecuta varios pasos, puede resultar complicado entender por qué produjo determinado resultado.

Por eso los registros, conocidos comúnmente como logs, son muy importantes.

Podemos registrar información como la solicitud recibida, las herramientas utilizadas, los resultados obtenidos, los errores encontrados y la acción final.

Esto no significa necesariamente guardar toda la conversación del usuario. El sistema debe registrar únicamente la información necesaria y hacerlo respetando las políticas de privacidad correspondientes.

Los registros son especialmente útiles durante el desarrollo.

Si un agente comienza a comportarse de manera extraña, podemos revisar su proceso y determinar en qué momento ocurrió el problema.

Sin observabilidad, corregir un agente puede convertirse en un proceso basado en suposiciones.

12. Ignorar la seguridad

La seguridad debe considerarse desde el principio y no después de terminar el proyecto.

Un agente puede interactuar con información sensible, APIs, bases de datos, archivos y sistemas externos. Si no existen controles adecuados, una instrucción maliciosa o un comportamiento inesperado podría producir consecuencias importantes.

Uno de los principios más importantes es proporcionar al agente solamente los permisos que realmente necesita.

Si solamente necesita consultar información, no debería tener permisos para modificarla.

Si necesita modificar determinados registros, no debería poder modificar toda la base de datos.

También debemos proteger las claves API, contraseñas y credenciales. Estas no deberían escribirse directamente dentro del código que posteriormente se comparte públicamente.

La seguridad debe existir en diferentes capas: instrucciones, código, permisos, herramientas, autenticación, validación y supervisión humana.

13. Confiar demasiado en que el agente siempre tendrá razón

Este probablemente sea uno de los errores conceptuales más importantes.

Un agente de IA puede ser extremadamente útil y aun así equivocarse.

Puede interpretar incorrectamente una solicitud, utilizar información desactualizada, seleccionar una herramienta inadecuada o producir una respuesta aparentemente convincente pero incorrecta.

Por eso debemos evitar diseñar sistemas bajo la idea de que "la IA siempre sabe qué hacer".

En realidad, un buen sistema de agentes combina las capacidades del modelo con mecanismos externos de control.

El modelo puede interpretar lenguaje natural y tomar decisiones dentro de un contexto. El código puede validar condiciones. Las herramientas pueden proporcionar información real. Las bases de datos pueden conservar estados. Los permisos pueden limitar acciones y las personas pueden supervisar operaciones importantes.

La fortaleza del sistema aparece cuando todos estos elementos trabajan juntos.

14. Un ejemplo práctico: agente para una empresa

Imaginemos una empresa que quiere crear un agente para revisar el estado de sus dispositivos IoT.

El agente recibe la solicitud:

"Revisa los sensores y dime si existe algún dispositivo que necesite atención."

Una implementación sencilla podría permitirle consultar una API.

Sin embargo, todavía necesitamos definir qué significa "necesitar atención".

Podemos establecer que el agente debe revisar temperatura, presión y estado de conexión. Si encuentra un valor fuera de los límites establecidos, debe identificar el dispositivo y explicar el problema.

Pero aquí aparecen varios controles.

Primero, la API debe validar que la solicitud sea correcta. Después, los datos recibidos deben verificarse. El agente debe distinguir entre un sensor que realmente tiene un valor anormal y un sensor del que simplemente no recibió información.

Además, si el agente tiene permiso para enviar una alerta, podemos permitirle enviar una notificación, pero impedirle modificar directamente la configuración del dispositivo.

Finalmente, podemos registrar qué sensores fueron consultados, qué anomalías se encontraron y qué acción realizó el agente.

Este ejemplo demuestra que construir un agente confiable no consiste únicamente en elegir un modelo de IA. Se trata de diseñar todo el sistema que rodea al modelo.

15. Cómo construir agentes más confiables

Después de analizar estos errores, podemos establecer algunas reglas generales.

La primera es comenzar con un objetivo específico. Cuanto más claro sea el problema, más sencillo será diseñar el agente.

La segunda es proporcionar solamente las herramientas necesarias. Cada herramienta adicional debe tener una razón para existir.

La tercera es separar las instrucciones de las restricciones técnicas. El prompt puede indicar al agente qué debería hacer, mientras que el código y los permisos deben impedir acciones que nunca debería realizar.

La cuarta es validar los resultados antes de ejecutar acciones importantes.

La quinta es probar diferentes situaciones, incluyendo casos inesperados y fallos.

La sexta es implementar registros y mecanismos de observación desde las primeras versiones.

Finalmente, debemos establecer límites de autonomía. No todas las tareas necesitan ser completamente automáticas.

16. El equilibrio entre autonomía y control

Uno de los principales retos de los agentes modernos consiste en encontrar el equilibrio adecuado entre autonomía y supervisión.

Si controlamos absolutamente cada decisión, el agente puede terminar funcionando prácticamente como un chatbot tradicional, porque necesita que una persona le indique qué hacer en cada paso.

Por otro lado, si dejamos que haga absolutamente todo sin restricciones, aumentamos considerablemente el riesgo de errores.

La solución normalmente se encuentra en un punto intermedio.

Podemos permitir que el agente tome decisiones de bajo riesgo automáticamente y solicitar intervención humana cuando una operación sea importante.

Por ejemplo, un agente podría analizar documentos, organizar información y preparar una propuesta sin intervención humana. Sin embargo, una persona podría revisar la propuesta antes de que sea enviada a un cliente.

Este enfoque permite aprovechar la autonomía sin renunciar completamente al control.

17. El error también forma parte del diseño

Un agente bien diseñado no es aquel que nunca falla. Es aquel que sabe qué hacer cuando algo falla.

Si una API no responde, debe existir un comportamiento definido.

Si falta información, el agente debe solicitarla.

Si una herramienta produce un error, debe reconocerlo.

Si una operación requiere autorización, debe detenerse y solicitarla.

Si la solicitud está fuera de sus capacidades, debe explicarlo en lugar de inventar una solución.

Diseñar estas situaciones desde el principio hace que el agente sea mucho más robusto.

En otras palabras, no debemos diseñar solamente el camino ideal:

solicitud → decisión → acción → resultado

También debemos diseñar los caminos alternativos:

solicitud → información insuficiente → pedir datos

o

solicitud → herramienta falla → informar error o reintentar

o

solicitud → acción sensible → solicitar aprobación

Esta forma de pensar es fundamental cuando pasamos de un prototipo a un sistema real.

18. De un agente que funciona a un agente confiable

Existe una diferencia importante entre decir "mi agente funciona" y decir "mi agente es confiable".

Un prototipo puede funcionar correctamente durante una demostración.

Un sistema confiable necesita funcionar bajo diferentes condiciones, manejar errores, proteger información, limitar sus acciones y proporcionar mecanismos para entender lo que está haciendo.

Esta diferencia será cada vez más importante conforme los agentes comiencen a utilizarse en empresas, aplicaciones de software, automatización industrial y sistemas conectados.

La inteligencia del modelo es solamente una parte de la solución.

El verdadero trabajo de ingeniería consiste en construir una arquitectura alrededor del modelo que permita aprovechar sus capacidades sin depender completamente de ellas.

Conclusiones

Crear agentes inteligentes implica mucho más que conectar un modelo de IA con un prompt y algunas herramientas. Los errores más frecuentes aparecen cuando no se define claramente el objetivo, se proporcionan demasiadas herramientas, se confía demasiado en el modelo o se permite una autonomía sin límites.

También es fundamental validar resultados, controlar errores, diseñar correctamente la memoria, realizar pruebas, registrar las acciones y establecer mecanismos de seguridad. Estas prácticas permiten pasar de un prototipo interesante a un sistema que realmente pueda utilizarse en aplicaciones reales.

Ahora que conocemos los principales errores y cómo evitarlos, el siguiente paso natural es aprender a conectar nuestros agentes con sistemas externos. En el artículo 10 veremos cómo conectar un agente de IA con APIs externas para que pueda consultar información y realizar acciones fuera de su propio entorno.

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